Creadores o creativos?
Pensamientos que surgen a partir de http://web.educastur.princast.es en el tema El Proceso Creativo.
Partiendo del principio fundamental de que un creador parte de una idea propia que no esta sujeta a antecedente alguno, “crea a partir de la nada”, nosotros como seres dependientes de nuestro entorno y de las relaciones con los demás seres, no tenemos la posibilidad de ser completamente creadores, a lo sumo podemos realizar un proceso laborioso y complejo que se traduce en una idea o producto que por su aspecto diferenciador de lo conocido, se le llama original, pero que si se le sigue el rastro de manera concienzuda viene a ser el “producto” de una serie de circunstancias que lo único que tienen de novedoso es la manera como están siendo analizadas y puestas sobre el tapete.
Así pues, lo que determina la originalidad de un proceso es el ego de quien lo produce, su necesidad de reconocimiento ante la comunidad, a eso es lo que se le viene a llamar la “propiedad intelectual” y “derecho de autor”, es decir, pedir que se nos valore, no solo desde el punto de vista moral, lo que con algún trabajo hilamos de nuevo a partir de lo ya conocido.
Como estamos dentro de una sociedad formada por una condición egocéntrica, es decir YO debo ser, tener, valer, no como los demás, sino más que los otros, no deseamos llegar a compartir pasando desapercibidos, desinteresados, generosos de corazón, nuestros “nuevos” encuentros con el conocimiento. Por ello además se habla de protección a los creadores, pues dentro de nuestra poca perspicacia creemos que son “eslabones fundamentales de la cadena de la creación cultural”. Y es que olvidamos que dentro de la historia los desarrollos más impactantes para la humanidad no tienen “nombres” de autor o autores, solo hasta que fueron surgiendo dentro de unas culturas individualistas que se vinieron a centrar más en el ser que en el estar y en el recibir más que en el dar. Sin embargo, no podemos desconocer tampoco el esfuerzo de aquellos que por su talento, dedicación, intuición o simple casualidad “descubren” relaciones que antes no veíamos o construcciones que antes no imaginábamos, dándoles el agradecimiento de manera concreta, haciendo el mejor uso de sus ideas con el fin de construir y no destruir, aumentar para el bien común y no para el ser egoísta y orgulloso que nos consume.
Partiendo del principio fundamental de que un creador parte de una idea propia que no esta sujeta a antecedente alguno, “crea a partir de la nada”, nosotros como seres dependientes de nuestro entorno y de las relaciones con los demás seres, no tenemos la posibilidad de ser completamente creadores, a lo sumo podemos realizar un proceso laborioso y complejo que se traduce en una idea o producto que por su aspecto diferenciador de lo conocido, se le llama original, pero que si se le sigue el rastro de manera concienzuda viene a ser el “producto” de una serie de circunstancias que lo único que tienen de novedoso es la manera como están siendo analizadas y puestas sobre el tapete.
Así pues, lo que determina la originalidad de un proceso es el ego de quien lo produce, su necesidad de reconocimiento ante la comunidad, a eso es lo que se le viene a llamar la “propiedad intelectual” y “derecho de autor”, es decir, pedir que se nos valore, no solo desde el punto de vista moral, lo que con algún trabajo hilamos de nuevo a partir de lo ya conocido.
Como estamos dentro de una sociedad formada por una condición egocéntrica, es decir YO debo ser, tener, valer, no como los demás, sino más que los otros, no deseamos llegar a compartir pasando desapercibidos, desinteresados, generosos de corazón, nuestros “nuevos” encuentros con el conocimiento. Por ello además se habla de protección a los creadores, pues dentro de nuestra poca perspicacia creemos que son “eslabones fundamentales de la cadena de la creación cultural”. Y es que olvidamos que dentro de la historia los desarrollos más impactantes para la humanidad no tienen “nombres” de autor o autores, solo hasta que fueron surgiendo dentro de unas culturas individualistas que se vinieron a centrar más en el ser que en el estar y en el recibir más que en el dar. Sin embargo, no podemos desconocer tampoco el esfuerzo de aquellos que por su talento, dedicación, intuición o simple casualidad “descubren” relaciones que antes no veíamos o construcciones que antes no imaginábamos, dándoles el agradecimiento de manera concreta, haciendo el mejor uso de sus ideas con el fin de construir y no destruir, aumentar para el bien común y no para el ser egoísta y orgulloso que nos consume.
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Buena la reflexión sobre la creciente importancia que se le da a la "originalidad" en la cultura contemporánea. En ese sentido, está bueno recordar lo que vos decís: "los desarrollos más impactantes para la humanidad no tienen “nombres” de autor o autores"
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